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Planificación que sí funciona: enfoque, hábitos y energía
Recuerdo cuando me hacía la “vista gorda” con planificar. Si dieran medallas por esto, me hubiese ganado la medalla de oro por ignorar lo que siempre se aconseja: primero tener claridad sobre lo que quieres y elegir tareas diarias alineadas con eso. Madre mía, cuántos años pasé distraída y “ocupada” con lo que iba llegando día a día, con lo inesperado, dejándome llevar como olas, sin un rumbo claro. Hasta que entendí algo importante: el problema no era la planificación, sino la manera en que me estaba relacionando con ella. En el fondo no estaba siendo responsable con mi futuro, era más cómodo no pensar ni ocuparme de lo que…

